Es posible que incluso personas que han dedicado su vida
entera a la religión, te digan que lo importante es hacer: hacer caridad a los
inmigrantes, a los necesitados, trabajar, estudiar, visitar a los enfermos,
cuidar ancianos ... pero rezar ... pues mira, la verdad es que parece que
aquello no sirve para nada. Es cierto que vivimos en una sociedad eminentemente
práctica, en la que todo esfuerzo tiene una recompensa visible e inmediata.
Uno se puede pasar 12 horas diarias en el trabajo,
estudio, academias para conseguir más dinero, más poder, conocimiento, mayor
nivel social. Puede pasarse horas pedaleando y levantando pesas en un gimnasio
para conseguir un cuerpo a lo Keanu Reeves o a lo Leticia Casta. Incluso asarse
en una playa, pese a los melanomas, para volverse más moreno que el resto de
las personas. Todo lo que hacemos sirve para “algo”.
Pero, ¿para qué sirve rezar? Pues efectivamente, de
primeras, rezar no sirve para nada. Pero habría que preguntarse si realmente el
que sirva o no sirva es lo importante. ¿Para qué sirve amar? ¿Para qué sirve
rezar? ¿Sirve de algo lo que no es evidentemente práctico? Son preguntas a las
que tendrás que ir dando respuesta personalmente. Nosotros iremos dando pistas,
acercamientos, desde nuestra experiencia. Ni eso es lo más importante. Debes
dar la tuya.
Para PENSAR Y COMPARTIR:
-
Piensa
en alguna persona a la que de verdad quieres, que realmente es importante en
tu vida… alguien de tu familia, algún amigo…
-
¿Obtienes
algo a cambio de ellos? ¿Algo material?
-
Entonces,
¿para qué te sirve? ¿Has intentado rezar?
-
¿Por
qué no pruebas? No sirve para nada,
pero tampoco vas a perder nada…
-
Dirige
en este rato de silencio unas palabras, da gracias, pide, ofrece… (les
dejamos medio minuto)
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario