En nuestra sociedad los importantes son
los primeros. Todos solemos recordar a los vencedores, nadie se conforma con
ser segundo. En cualquier deporte se recuerdan sólo los triunfos, muy pocos se
acuerdan de los que han sido segundos. Cuando un ciclista ha terminado una
etapa del Tour en segundo lugar suele comentar casi siempre la misma frase:
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“Dentro
de poco nadie se va a acordar de que he sido segundo”.
Así como pasa con los ciclistas, muchos
piensan lo mismo: sólo vale ganar, ser el primero.
Pues Miguel Rúa fue el segundo. Fue el
sucesor de don Bosco. Él no tenía el carisma, la fuerza, la intuición genial de
don Bosco. La luz que emitía el fundador le dejaba en la sombra, pero eso no le
importaba. La primera vez que se conocieron escuchó de su maestro una frase
misteriosa: “Miguel, iremos a medias”.
Y el
muchacho se quedó en silencio, no entendía las palabras que aquel cura
joven le decía: a medias. Pero, ¿a medias en qué?
Pasados unos años, a su tiempo lo
comprendió. Don Bosco invitó a que varios de sus jóvenes formasen con él la
sociedad salesiana. Entre ese grupo estaba Miguel Rúa. A partir de entonces fue
a medias con Don Bosco, siendo salesiano, como otros muchos jóvenes.
Así llegó a ser el sucesor de Don
Bosco. Él dio continuidad al trabajo que había comenzado su maestro... y así
hasta hoy, en muchos lugares hay gente que “está yendo a medias con Don Bosco”.
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Para PENSAR Y COMPARTIR:
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Aunque
en nuestra sociedad pensamos que el más importante es el primero, tenemos que
ser conscientes de que lo más importante es ser feliz sabiendo que estamos
haciendo las cosas bien.
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Porque
aunque no seamos los primeros, todos estamos en el barco de continuar con una
labor que comenzó hace muchísimos años Don Bosco, que continuó Miguel Rúa (al
que hoy conmemoramos) y que miles de personas continúan.
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Que
durante el día de hoy nos esforcemos en hacer las cosas bien.
¡Buenos Días!
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