Desde pequeña acudía a la iglesia todos los domingos con mis
padres. Y hay que reconocer que había días que me resultaba un auténtico
aburrimiento. Aunque la cosa fue cambiando. Cuando crecí fui conociendo a gente
de distintas edades y de diferentes lugares que me han ido acompañado en mi
camino. Todas ellas han sido atraídas por distintas órdenes o congregaciones,
pero con un motor común, Jesús de Nazaret.
Parece mentira que una persona que nació entre animales sea capaz de
mover a tanta gente. Pero es que Jesús es atrayente para todo aquel que lo
conoce. Para todo aquel que reconoce la
mirada de Jesús. Jesús tiene una mirada contemplativa que ve lo que “no se ve”.
Reconociendo a aquellos que dan de lo poco que tienen y no buscan el aplauso de
nadie. Tiene una mirada que alcanza las fuentes interiores, que ve el corazón
de las personas. Que cala los corazones y ve el perdón y el remordimiento de
los arrepentidos. Una mirada de compasión y de misericordia, que no mira desde
arriba. Que se pone frente a frente y se acerca a cada uno en la condición que
lo requiere. Tiene una mirada que espera algo de nosotros, que confía en
nosotros. Nos llama a cada uno y nos llama por nuestro nombre. No importa el
color. No sabemos si eran azules, verdes o marrones. Lo que sabemos, es que nos
ha mirado y no hay mirada que cale más hondo en el corazón. Deberíamos echar
una mirada a nuestro entorno y localizar a personas concretas que necesiten
nuestra mirada, a las que podemos mirar con ojos nuevos porque sabemos que nos
esperan y necesitan.
|
Para PENSAR Y COMPARTIR:
-
¿Qué te parece? ¿Qué opinas de este
texto?
-
El texto pertenece a una persona que
tienes muy cerca… ¿te animas a adivinar quién? Normalmente miramos mal,
desconfiamos de todo… pero es genial encontrar a alguien que te mira con
confianza, con dulzura, sin esperar nada a cambio
-
Así nos cuenta el “artista” del texto de
hoy cómo vive la mirada que sintió de Jesús, cómo se siente con la gente que
tiene a su alrededor.
-
¿Y tú? ¿Has pensado esto alguna vez?
¿Has sentido alguna vez alguna mirada de bondad de alguien que apareció en tu
camino como por casualidad?
¡Buenos Días!
|

No hay comentarios:
Publicar un comentario