Un padre estaba observando a su hijo pequeño que
trataba de mover una maceta con flores muy pesada. El pequeño se esforzaba y
sudaba por su esfuerzo, pero no conseguía desplazar la maceta ni un milímetro.
"¿Has empleado todas tus fuerzas", le
preguntó el padre.
"Sí", respondió el niño.
"No", replicó el padre, "aún no me has
pedido que te ayude", y esa también es una de tus fuerzas.
Un síntoma
normal del consumo de alcohol y de cualquier droga que crea adicción es decir
convencido, que no se necesita ayuda. Por lo general sólo se pide ayuda cuando
se toca fondo, y, en muchos casos ya es demasiado tarde.
Es bueno acostumbrarse a pedir ayuda a los demás. Nadie en este mundo es autosuficiente y por lo general el que se crea autosuficiente es el que más ayuda necesita. Cuando veas que hay algo que no controlas a pesar de que una y otra vez lo has intentado y que cada vez que no lo consigues te maltratas echándotelo en cara, no tengas miedo en pedir ayuda. Hazlo, quizá no sea demasiado tarde.
|
Para PENSAR Y COMPARTIR:
-
¿Qué
te parece la historia?
-
Normalmente
cuesta pedir ayuda.
-
Durante
el día de hoy vamos a intentar comportarnos como en esta historia, si
necesitamos pidamos ayuda y dentro de nuestras posibilidades ofrezcamos
también nuestra ayuda.
¡Qué tengáis
un buen día!
|

No hay comentarios:
Publicar un comentario