martes, 26 de noviembre de 2013

La manta - Buenos Días 26 de Noviembre de 2013

Un padre casó a su hijo y le donó toda su fortuna. Quedose a vivir el padre con los recién casados, y así pasaron dos años al cabo de los cuales nació un hijo al matrimonio. Fueron luego sucediéndose los años, uno tras otro, hasta catorce. El abuelo, anciano ya, no podía andar sino apoyado en su bastón, y además, la mujer de su hijo, la cual era orgullosa y vana, y decía continuamente a su marido:
- Yo me voy a morir pronto si tu padre continúa viviendo con nosotros. Me es imposible sufrir ya por más tiempo.
El marido se fue a encontrar a su padre y le hablo de esta manera:
- Padre, vete de mi casa. Ya te he mantenido mucho tiempo.
- Hijo, no me eches de tu casa. Soy viejo, estoy enfermo y nadie me querrá. Por el tiempo que me queda de vida no me hagas esto. Me conformo con un poco de paja y un rincón en el establo.
-No es posible, vete. Mi mujer no quiere que vivas con nosotros.
- ¡Que Dios te bendiga, hijo mío! Me voy, ya que así lo deseas; pero al menos dame una manta para abrigarme, pues estoy muerto de frío.
El marido llamó a su hijo, que era todavía un niño.
- Baja al establo y dale a tu abuelo una manta de los caballos para que tenga con qué abrigarse.
El niño bajó al establo con su abuelo; escogió la mejor manta de los caballos, la menos vieja, la doblo por la mitad, y, haciendo que su abuelo sostuviera uno de los extremos, comenzó a cortarla sin hacer caso a lo que el anciano, tristemente, le decía:
- ¿Qué has hecho, nieto mío?, -exclamó el abuelo. Tu padre ha mandado que me la dieses entera. Voy a quejarme a él.
- Haz lo que quieras, -contestó el muchacho.
El abuelo salió del establo y, buscando a su hijo, le dijo:
- Mi nieto no ha cumplido tu orden: no me ha dado más que la mitad de una manta.
- Dásela por entero -le dijo el padre al muchacho
- No, -contestó el muchacho-. La otra mitad la guardo para dártela a ti cuando yo sea mayor y te eche de mi casa.
El padre, al oír esto, llamó al abuelo, que ya se marchaba.
- ¡Papá, papá, vuelve!. Os hago dueño y señor de mi casa, lo prometo. No comeré  un pedazo de carne sin que vos hayáis comido otro. Te cuidaré mejor que nunca.

Y el abuelo lloró sobre la cabeza del hijo arrepentido.

Para PENSAR Y COMPARTIR:

-       ¿Qué te parece la historia? ¿Te parece bien lo que quería hacer el hijo con su padre?
-       Al final, con la manta el hijo ve, que estaba equivocándose y que con el tiempo y ese ejemplo, su hijo aprendería a hacer lo mismo.
-       En los Buenosdías de hoy te proponemos que valores a todas las personas que tienes a tu lado y cerca en vez de pensar solamente en nosotros mismos, pues con el tiempo si todos piensan en sí mismos acabaremos solos cuando nos haga falta.

¡Buenos Días!


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