A veces don Bosco hasta los intriga y
fascina.
- ¿Viste la otra tarde? No había
suficiente pan ni castañas para la comida. Sin embargo, don Bosco comenzó a
repartir, y los cestos nunca se vaciaron.
- Se dice que incluso ha curado enfermos.
- Se preocupa por nosotros. La otra noche
lo sorprendí otra vez trabajando. Estaba zurciendo algunos de nuestros gastados
pantalones.
- ¡Cuanto nos quiere!
Porque ayuda y defiende a los jóvenes
todo lo que puede, don Bosco incomoda. Poco a poco tiene enemigos: las
autoridades de la ciudad lo vigilan, muchos sacerdotes también creen que se ha
vuelto loco. Tratan de envenenarlo, organizan complots para matarlo, pero de
todas estas malas faenas él se libra por los pelos gracias a los jóvenes y a la
protección de un perro gris que aparece misteriosamente y que le salva la vida
varias veces.
Se dedica tanto a estos muchachos que un
día cae gravemente enfermo. Durante una semana se encontró entre la vida y la
muerte. Los jóvenes, enloquecidos de dolor, acuden de todas partes, se alternan
día y noche para rezar por su curación. Después de tantas angustias ¡está a
salvo! Cuando reaparece en el patio apoyado en su bastón recibe una gran
ovación. "Mi vida es vuestra, os la debo. La voy a dedicar enteramente a
vosotros".
Después de su convalecencia, de vuelta a
casa con mamá Margarita, a la que pide que le ayude, don Bosco mira más lejos y
piensa en cosas mayores para todos los estos jóvenes que Dios le ha confiado.
Sueña con abrir casas para los huérfanos, talleres de aprendizaje; desea
también encontrar profesores, construir iglesias, y verse acompañado de otros
sacerdotes.
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Para PENSAR Y COMPARTIR:
-
Don Bosco ante la situación de los
jóvenes no dudó en desvivirse por ellos, hasta llegar al punto de caer
enfermo.
-
Sabía que debía de dedicar todos sus
esfuerzos a ellos.
-
¿Y tú? ¿A qué crees que deberías dedicar
todos tus esfuerzos? ¡Pues hazlo!
¡Buenos Días!
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