miércoles, 4 de junio de 2014

Ser agradecidos con nuestros padres - Buenos Días 4 Junio de 2014

Mi prima Lucía tiene 19 años y desde hace varios meses tenía muy preocupados a sus padres. Ella que siempre había sido una niña tan buena.
«Hija, ¿qué haces con el dinero que te doy? ¿En qué te lo gastas?».
Ella, silenciosa, no respondía, se limitaba a decir que ya no le quedaba dinero. No pocos regaños le dio su padre en esos meses: « ¡Claro, seguro que te lo gastas en discotecas con tus amigas!». Ellos, no obstante, le continuaron dando dinero advirtiéndole severamente de que se corrigiera.
El conflicto continuó hasta el 23 de marzo, fecha en la que, Pedro y Ángela, padres de Lucía, cumplían 25 años de casados. Esa mañana, Lucía se presentó en el comedor, durante el desayuno, con un regalo especial. Con el dinero que ella había ido ahorrando en tantos meses regaló a sus padres un fin de semana de descanso en Mallorca, con todos los gastos pagados: los billetes de avión, el hotel y el alquiler de un coche.
No hace falta describir el abrazo que le dieron sus padres, mientras le pedían disculpas por los regaños que injustamente, pero sin saber, le dieron. Lucía  había soportado durante meses reprimendas, había sacrificado la posibilidad de salir con sus amigas, de gastar su dinero en propios caprichos, porque quería dar esta grata sorpresa a sus padres el día de sus Bodas de Plata.
Ese fin de semana en Mallorca fue para Pedro y Ángela el mejor fin de semana de su vida. No tanto por la belleza natural de la isla, sino por la belleza moral de su hija. El regalo mejor, por consiguiente, no fue el viaje, sino el gesto de amor de dónde provino. Ningún regalo material puede ser mayor que el amor.
¿De dónde le pudo surgir a Lucía  una idea así? Muy sencillo, quería recompensar de algún modo a sus padres por todo el amor que le habían manifestado durante sus 19 años de vida.

Para PENSAR Y COMPARTIR:

Es un ejemplo a tener en cuenta. Seguro que nosotros no les vamos a regalar un viaje; pero sí, que tenemos que ser sensibles a sus desvelos, preocupaciones y darles alegría con nuestra vida.

¡Buenos Días!



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