¡Rojo, par y pasa, la Banca gana! Una frase repetida miles de veces en todos los casinos del mundo. Pese a que todo el mundo sabe que el casino siempre gana, millones de personas gastan su dinero con la esperanza de ganar. Creen que el azar algún día les sonreirá con un golpe de suerte. Pero esto difícilmente sucede ya que la Banca siempre gana.
Como ejemplo sencillo está la ruleta. Incluyendo el cero, la bola puede caer en 37 números diferentes. El premio, sin embargo, es de 36 a uno. Si jugáramos 37 veces a la ruleta poniendo un euro a un número, la esperanza es de que acertáramos una vez y falláramos las otras 36 por lo que al final habríamos gastado 37 euros y solo habríamos recuperado 36. Esto supone un margen para la banca del 2,7%.
Lo que significa que el azar no nos hace ganar sino que es la estadística y la probabilidad matemática el único elemento que entra en juego. Por lo que solo conociendo la tendencia de repetirse un número en cada mesa nos puede hacer ganar al casino como descubrió un español en los años noventa. Fue Gonzalo García Pelayo que tras años de estudios matemáticos logro dar con un método estadístico para ganar.
Su método legal para ganar en las mesas de ruleta de los casinos, se basaba en las imperfecciones en la fabricación de las mesas. Gonzalo organizó un equipo de personas, conocidos como el Clan de los Pelayos que se dedicaban a tomar datos de las mesas de ruleta en el Casino de Madrid. Comenzaron a jugar a finales de 1991 y en el verano de 1992 lograron ganar unos 70 millones de pesetas, antes de que los descubriesen y los echasen.
Entonces comenzaron a viajar a diferentes casinos de todo el mundo, entre otros, Las Vegas, Australia, Austria, Dinamarca, Holanda... Se calcula que la familia ganó por encima de los 250 millones de pesetas. Y en el año 2004, el Tribunal Supremo les dio la razón admitiendo su derecho a entrar en cualquier casino de España donde se les tenía prohibida la entrada.
Desgraciadamente para ellos, se inventó un nuevo tipo de ruleta, a prueba de trucos, y ya no pudieron calcular los números. Ese día se pasaron al póquer y siguen dedicando su tiempo al mundo de la probabilidad y del azar, específicamente en ámbitos del mundo del póquer, y la apuesta deportiva online. De hecho tiene una de las escuelas de póquer más famosa del mundo, Los Pelayo.
Esta historia de los Pelayos nos muestra que solo el trabajo y el conocimiento matemático pueden vencer al casino y no el azar o la suerte.
Como ejemplo sencillo está la ruleta. Incluyendo el cero, la bola puede caer en 37 números diferentes. El premio, sin embargo, es de 36 a uno. Si jugáramos 37 veces a la ruleta poniendo un euro a un número, la esperanza es de que acertáramos una vez y falláramos las otras 36 por lo que al final habríamos gastado 37 euros y solo habríamos recuperado 36. Esto supone un margen para la banca del 2,7%.
Lo que significa que el azar no nos hace ganar sino que es la estadística y la probabilidad matemática el único elemento que entra en juego. Por lo que solo conociendo la tendencia de repetirse un número en cada mesa nos puede hacer ganar al casino como descubrió un español en los años noventa. Fue Gonzalo García Pelayo que tras años de estudios matemáticos logro dar con un método estadístico para ganar.
Su método legal para ganar en las mesas de ruleta de los casinos, se basaba en las imperfecciones en la fabricación de las mesas. Gonzalo organizó un equipo de personas, conocidos como el Clan de los Pelayos que se dedicaban a tomar datos de las mesas de ruleta en el Casino de Madrid. Comenzaron a jugar a finales de 1991 y en el verano de 1992 lograron ganar unos 70 millones de pesetas, antes de que los descubriesen y los echasen.
Entonces comenzaron a viajar a diferentes casinos de todo el mundo, entre otros, Las Vegas, Australia, Austria, Dinamarca, Holanda... Se calcula que la familia ganó por encima de los 250 millones de pesetas. Y en el año 2004, el Tribunal Supremo les dio la razón admitiendo su derecho a entrar en cualquier casino de España donde se les tenía prohibida la entrada.
Desgraciadamente para ellos, se inventó un nuevo tipo de ruleta, a prueba de trucos, y ya no pudieron calcular los números. Ese día se pasaron al póquer y siguen dedicando su tiempo al mundo de la probabilidad y del azar, específicamente en ámbitos del mundo del póquer, y la apuesta deportiva online. De hecho tiene una de las escuelas de póquer más famosa del mundo, Los Pelayo.
Esta historia de los Pelayos nos muestra que solo el trabajo y el conocimiento matemático pueden vencer al casino y no el azar o la suerte.
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Para PENSAR Y COMPARTIR:
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En
un mundo en el que tanto la publicidad, empresas y sociedad en general nos
ofrece un estilo de vida fundamentado en “hacerse rico” vemos que un numero
infinitamente pequeño son los que abrazan ese sueño.
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La
realidad es que es más fácil arruinarse que hacerse millonario, salvo hacer
las cosas bien, mediante la constancia y esfuerzo en el trabajo es como
podremos vivir
¡Buenos días!
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