martes, 25 de marzo de 2014

Confía en la sinceridad - Buenos Días 25 Marzo de 2014

La confianza se vive y se gana en el día a día, en nuestros trabajos concretos y con la gente que nos rodea. Hoy vamos a seguir presentándote herramientas que alienten y sostengan la confianza en ti mismo y en los demás. Hoy vamos a presentarte un elemento cada vez menos presente en la esfera pública en la que tanto se habla de intereses ocultos, corrupción, eficacia, falta de trasparencia… Te proponemos hoy que confíes en la sinceridad y desconfíes de la hipocresía.
Decía Ghandi: “La verdad nunca daña una causa que es justa”. Mientras que la mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tenemos de afrontar la verdad de las cosas. Muchos trastornos personales, llevan asociada la mentira como de evitar alguna circunstancia.
Para ser sinceros, debemos procurar siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más trabajo cuesta. Utilizamos las “mentiras piadosas”  que en determinados momentos, las calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada. Obviamente una mentira pequeña, llevará a otra más grande y así sucesivamente… hasta que nos sorprenden y corremos el riesgo de perder la credibilidad. Esto al final nos ata, podemos recordar aquella frase evangélica: “La verdad os hará libres”.
Cuantas veces nos justificamos usando todo tipo de argumentos, entre ellos la maraña de frases hechas como: “Ve donde el corazón te lleve”, o “En medio está la virtud” o la más peligrosa de todas; “Sé tú mismo”  ¿Qué es eso de “sé tú mismo” Pues algo válido si lo que significa es: exprésate, defiende tu modo de vivir y no seas mentiroso contigo mismo. Pero no siempre es ése el sentido. Bajo esas frases se pueden esconder algunas argucias morales.
Al inventar defectos en una persona ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Para ser sincero también se requiere “tacto”, esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente pueda incomodarla, primeramente debemos ser conscientes que el propósito es “ayudar” o  lo que es lo mismo, no hacerlo por enojo o porque “nos cae mal”.
En algunos momentos la sinceridad requiere valor, atrevimiento en el sentido que hemos trabajado durante el primer trimestre; nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona.

Para PENSAR Y COMPARTIR:

-          Y ahora, piensa tú un poquillo, eres sincero al 100%, durante el día de hoy te proponemos poner especial enfásis en ser como somos, sobre todo, por como dice el texto no ser mentiroso contigo mismo.

¡Buenos días!


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